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La nueva estrategia forestal del Perú tiene grandes beneficios potenciales

Los bosques del Perú, largamente descuidados, están cerca de ocupar el primer lugar en la agenda en 2016, con un paquete de reformas desarrollado en cooperación con el sector privado e iniciado en septiembre de 2015 que se espera que dé impulso a una de las industrias más prometedoras del país.

Aumento de la demanda

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el comercio mundial de productos forestales alcanzó los 245.000 millones de dólares en 2013, frente a los 188.000 millones de 2009. Impulsada por el crecimiento demográfico y económico mundial, la demanda de productos madereros ha ido aumentando en más de un 7% anual, lo que significa que la industria se duplica en tamaño cada década, y en Perú no es diferente. Las importaciones de madera del país crecieron un 55% en sólo cuatro años, de 536 millones de dólares en 2009 a 833 millones en 2013.

“La industria maderera mundial está valorada en 240.000 millones de dólares y crece rápidamente. Perú puede convertirse en un actor clave en este mercado mediante la gestión adecuada de sus vastas reservas forestales y el aumento de la inversión en la reforestación”, dijo Enrique Toledo, presidente de Reforesta Perú, a OBG. “La reducción de la pobreza local ha dado como resultado un aumento de la demanda de productos relacionados con la madera”.

Potencial

A pesar del rápido crecimiento del comercio mundial de productos forestales, las exportaciones de madera del Perú se han estancado en los últimos 15 años. Según datos de la FAO, el país exportó 121 millones de dólares en productos madereros en 2013, frente a los 151 millones de dólares de 2009. La industria representa poco más del 1% del PIB, pero con 68 millones de hectáreas de tierras forestales, Perú tiene el noveno recurso forestal más grande del mundo y el segundo más grande de América Latina, después de Brasil. Sin embargo, sólo 2 millones de hectáreas de los 10 a 12 millones de hectáreas de la selva amazónica son explotadas por la silvicultura comercial, según el ministro de producción, Piero Ghezzi. Chile, con una superficie forestal mucho menor, ha cuadruplicado sus exportaciones forestales desde principios de los años 90 – alcanzando los 4.700 millones de dólares en 2013 – y hoy en día representa el 8% del mercado mundial de pulpa de papel.

La topografía explica parte de esta diferencia. Los bosques de Chile están cerca de la costa del Pacífico, mientras que el 90% de los bosques de Perú se encuentran en la cuenca del Amazonas, separados de la costa por los Andes. La madera tiene que ser transportada en camión al puerto del Callao vía Tarapoto o enviada por el Amazonas desde Iquitos y luego exportada al norte. Un tercio de las exportaciones peruanas van a China, con otros destinos clave como los EE.UU. (20%) y México (19%). Sin embargo, el clima del Perú le da una ventaja sobre su vecino del sur. La teca, la capirona y el eucalipto crecen en abundancia, y la Bolaina peruana alcanza la madurez en ocho años, mientras que su competidor directo, el pino chileno, requiere 23 años.

Empuje del gobierno

La industria forestal se ha convertido en un punto clave de atención del Plan Nacional de Diversificación del Ministerio de la Producción (PRODUCE). En septiembre de 2015, después de cuatro años de consulta con las comunidades, el Perú aprobó cuatro resoluciones que reconocen el papel de los grupos nativos y las comunidades locales en el desarrollo del sector forestal. La culminación de este proceso fue necesaria para permitir la entrada en vigor de la Ley Forestal y de Fauna Silvestre No. 29763.

Ghezzi y el ministro de Agricultura e Irrigación, Juan Manuel Benites, aprovecharon la ocasión para esbozar la estrategia gubernamental para el sector, elaborada en consulta con la “mesa técnica” de PRODUCE, grupo que reúne a ministros y representantes del sector privado. “Hemos eliminado todos los cuellos de botella que han impedido el despegue del sector forestal”, dijo Ghezzi. El gobierno espera duplicar las exportaciones forestales hasta alcanzar los 300 millones de dólares en 2017, con un objetivo de 3.000 millones de dólares para 2021, momento en el que pretende reducir a la mitad las importaciones de madera. Además, se reforestarán 2 millones de hectáreas de tierra. Cada hectárea requiere un flujo de 5.000 dólares, por lo que este proyecto generará una inversión de 10.000 millones de dólares. Benites dijo que la regeneración de la industria creará 500.000 empleos directos.

Se ha logrado mucho antes del anuncio de septiembre. La mesa técnica ya había asesorado a PRODUCE sobre cómo acelerar el proceso de exportación y mejorar las decisiones sobre las sanciones por la tala ilegal. Las organizaciones internacionales también han tenido un papel. En diciembre de 2014, el Banco Interamericano de Desarrollo concedió un préstamo de 40 millones de dólares a un plan de 80 millones de dólares para mejorar el registro de tierras en la Amazonia peruana. El proyecto está destinado a proporcionar títulos de propiedad formales a más de 700.000 propiedades, aliviando la incertidumbre sobre la propiedad que puede retrasar los proyectos.

Otro obstáculo, la accesibilidad a las regiones forestales, se verá pronto mitigado por el desarrollo de carreteras, especialmente la IIRSA Norte, que va desde Yurimaguas, en el departamento selvático de Loreto, hasta Paita, en la costa norte. Sin embargo, para aprovechar el potencial del sector y cumplir los objetivos del Gobierno, también será necesario mejorar la productividad, la inversión privada y el acceso a la financiación.

Finanzas

Los proyectos forestales son intensivos en capital y requieren largos períodos de reembolso. Las empresas entran en la selva al final de la estación húmeda, trayendo maquinaria para construir sus propias carreteras y puentes privados, así como equipo para aserraderos y camiones para transportar la madera. Este proceso, combinado con la recolección de madera, lleva seis meses. Durante el resto del año las fuertes lluvias permiten que la madera sea flotada o enviada a lo largo de los ríos.

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