CELAJE

Vals de la Guardia Vieja

Vengo a tus pies nevados
cual las rugientes olas,
en el inmenso vago
y eterno murmurar,
para mirarte a solas
y verte en torno mío
luchando sin cesar.

Adoro tu belleza
y ensalzo tu hermosura
como la blanca espuma
que el suelo va a lamer;
adoro tu grandeza,
tus encantos, tu misterio,
tu mágico poder.

Huyendo de las olas
el murmurar constante,
debajo de tus alas
quisiera yo vivir,
para mirarte a cada instante
bajo el sol esplendente,
para por tí morir.

El mar, el mar, el mar
con su incansable oleaje,
tranquilo, transparente,
voluble, embriagador,
de múltiples celajes,
de formas caprichosas,
de límpido color.

 

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