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| ALDEANA Vals Autoría: Felipe Pinglo Alva En la apacible quietud de la aldea donde la vida es un himno de paz, eres el hada grácil y ligera, que a tu paso esparce la felicidad del que juzga al mundo cual fuentes del mal, eres aldeana la que a mi alma espera, eres la belleza llena de humildad. La aurora que trae el eterno mañana, al enviar sus rayos, alumbra tu ser, tú alzas el rostro a dar gracias al cielo y entonces te muetras divina mujer, sus rayos de plata con tintes de perla a tu faz circundan cual un medallón y en aquel instante muestras la pureza de un ángel terreno mimado de Dios. Los seres tan puros siempre en su alma llevan, nobles sentimientos, ternura y bondad que amables prodigan cual bálsamo eterno a quien necesita remedio a su mal. Yo soy un rebelde de esa gran mentira que llamamos vida y la muerte da, aldeanita hermosa, graciosa y muy bella, la dicha que ansío, tu amor me dará. |