ABANDONADA

Vals
Autoría: Sixto Carrera Fuentes

Vagaba sola por las calles, harapienta,
tenía el rostro demacrado por la crueldad,
nos mostraba, cual golpeada cenicienta,
haber sufrido toda una eternidad.
Me acerqué a ella e implorándome me dijo:
"¡Una limosna, se lo pido por favor!"
yo acongojado por sufrires inauditos,
le di una limosna y contome su dolor.

"Óigame usted, señor, yo se lo pido
guárdeme este secreto, se lo imploro;
hay algo que los seres en la vida
tienen en su niñez, que hoy día añoro.
Yo también tuve amores, quise a un hombre
y ese querer forjose en sacrificio;
tuve un hijo de aquel y entró a un hospicio,
hoy debe tener su edad, ya es todo un hombre."

Quedé apenado al oír la historia
y un sufrimiento embargó mi ser;
ella en sollozos repetía esta oratoria:
"¡Gracias, Dios mío, me devuelves mi hijo bien!"
Era mi madre, comprendí que era sólo ella,
me fui a abrazarla y, ocultando su ansiedad,
me besó mucho, con ternura, aquí en la frente
y muy bajito dijo en triste modular:

"Óigame usted, señor, yo se lo pido
guárdeme este secreto, se lo imploro;
hay algo que los seres en la vida
tienen en su niñez, que hoy día añoro.
Yo también tuve amores, quise a un hombre
y ese querer forjose en sacrificio;
tuve un hijo de aquel y entró a un hospicio,
hoy debe tener su edad, ya es todo un hombre."
 

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